sábado, 25 de octubre de 2008

Los perros para la caza de la liebre.

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Los perros para la liebre.


El perro aumenta el placer de la caza de la liebre en mano. Si el animal no pertenece a razas de muestra, hay que adiestrarlo para que cace corto. Con un podenco ligero, disciplinado desde cachorro, no hay liebre pinchada que no acabe en el zurrón, bien después de una larga persecución o simplemente porque el perro la vuelve, o sea que, obligándola, la hace pasar junto a su amo, el cual, si no cuida de derribarla al primer disparo, se verá atropellado por la orejuda. Aconsejable es también un buen perdiguero que tenga años de experiencia a fin de que sepa y pueda sortear todas las tretas de la perseguida.

Perros de muestra: Los bracos, griffones, drahthaars, épagneuls o setters van bien para los terrenos como monte bajo o embrozados.

Perros de rastro: Estos perros deben ser nerviosos, valientes, ya que la persecución de la liebre puede ser larga. Su fino olfato les permite recuperar rastros que, a veces, parecen imperceptibles. Las razas más eficaces son el pequeño leonado de Bretaña, el pequeño Griffin vendeano, el pequeño anglofrancés, el pequeño azul de Gascuña, el basset d´Artois, el bruno del Jura y, en regiones de media montaña, el Beagle, el Beagle harrier, el ariégeois, el gascón saintongeois, excelentes para este trabajo, lo mismo que un buen número de perros cruzados, cuando conocen el cazadero a la perfección.

Perros de carrera: Para cazar liebres a la carrera, sin escopeta, no hay como el galgo español de pelo corto, preferentemente los de mayor talla. También dan buenos resultados los podencos y sus cruzados con galgos, si bien sus facultades de perro corredor suelen ser menores que la de los galgos puros, lo que compensan con su mayor sprint de salida y su mayor vivacidad y agilidad en los giros de la persecución.
El menudo y feroz whippet sirve magníficamente para esta caza. En cambio, el afgano hunde y los señoriales galgos rusos son poco prácticos en clima y terrenos peninsulares.
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